Quizás llegaste hasta acá porque sentís que hay algo más. Tal vez tenés preguntas, buscás respuestas o simplemente querés acercarte a Dios sin saber bien por dónde empezar.
La buena noticia es que Dios nunca estuvo lejos de vos. Desde el principio soñó con una familia y con una relación cercana con cada persona. Su deseo no es que vivas intentando alcanzarlo, sino que descubras que Él ya dio el primer paso hacia vos por medio de Jesús.
Conocer a Dios no significa entrar en una religión ni aprender un conjunto de reglas. Significa comenzar una relación. Una relación donde sos amado, aceptado y valorado antes de hacer cualquier cosa para demostrarlo.
La escritura enseña que cuando una persona cree en Jesús y recibe su obra en la cruz, comienza una nueva vida. No se trata simplemente de mejorar algunos hábitos; es un nuevo comienzo. Dios te da una nueva identidad y te invita a vivir como hijo, no como alguien que está intentando ganarse su amor.
Tal vez cargaste con culpa, rechazo, frustraciones o heridas. Pero Dios no te define por tu pasado. Él te ve por lo que diseñó para que seas.
Conocer a Dios es descubrir que fuiste creado con propósito, que tu vida tiene valor y que existe un camino preparado para vos.
Este es el comienzo de una aventura extraordinaria.