Liderar no es ocupar una posición. Liderar es servir, inspirar y ayudar a otros a descubrir el propósito de Dios para sus vidas.
Cada persona tiene influencia sobre alguien. Por eso creemos que el liderazgo comienza mucho antes de recibir un título o una responsabilidad.
A medida que crecemos en nuestra identidad como hijos de Dios, también crecemos en nuestra capacidad para impactar a otros. Aprendemos a amar mejor, a escuchar mejor, a servir mejor y a vivir con una visión más grande que nosotros mismos.
En Cosecha Mundial entendemos que el liderazgo se desarrolla paso a paso. Primero aprendemos a ser discípulos; luego aprendemos a acompañar a otros.
Nuestros procesos de liderazgo están diseñados para ayudarte a crecer en carácter, fe, madurez emocional y capacidad para servir personas.
No buscamos líderes perfectos. Buscamos personas dispuestas a crecer, aprender y permitir que Dios las forme.
Creemos que dentro de vos hay dones, talentos y una capacidad de influencia que todavía puede desarrollarse mucho más.
Hay personas que conocerán a Dios porque decidiste dar un paso hacia adelante.